imagotipo

El homicidio en el mundo: vivir en la región más violenta del planeta

  • Jorge A. Lumbreras Castro

El 36 por ciento de los homicidios del mundo se realizaron en América, el 79% fueron hombres: a las mujeres las matan quienes deberían protegerlas. (ONU).

El homicidio ha existido como fenómeno social en todas las épocas, ha sido objeto de análisis de la teología, la filosofía, las religiones, la literatura, y el derecho así como todas las ciencias sociales. Las personas se matan unas a otras de manera intencionada en todo el mundo. Con independencia a las Guerras y los conflictos internos armados, el homicidio aparece en todas las sociedades sin que exista un consenso sobre sus causas, unos apelan a la marginación social, otros a la falta de expectativas, unos más a la prevalencia de entornos sociales violentos, mientras que distintos estudiosos vertebran teorías relativas a los valores sociales y culturales, a la educación, y también están los que relacionan el homicidio con otros delitos que suponen la violencia como método de operación.

La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito de la ONU, señala que el homicidio es uno de los indicadores más completos, comparables y precisos para medir la violencia en una región del mundo o en un país. El homicidio doloso es una amenaza para la población al generar un entorno de miedo e incertidumbre; por ello, los datos sobre homicidio constituyen una herramienta para monitorear la seguridad y la justicia.

Esta oficina de la ONU publicó en el año 2012 el “Estudio Mundial del Homicidio”, ahí se muestra que en todo el mundo las personas matan a otras personas, sin embargo, la evidencia este delito no se distribuye de manera proporcional, en cambio, existen regiones violentas donde la probabilidad de morir de manera súbita y violenta es mayor. El estudio reportó que 437 mil personas perdieron la vida a causa de homicidios dolosos en el mundo.

Asimismo, el “Estudio Mundial del Homicidio” señala que más de la tercera parte de este delito a nivel mundial (36 por ciento) ocurrió en el continente americano; 31 por ciento en África; y 28 por ciento en Asia. Mientras que Europa el porcentaje fue del 5 por ciento y en Oceanía 0.3 por ciento.  En suma: América es, en cuando homicidios, más violenta que África y que cualquier otra región del mundo.

Ese mismo estudio indica que así como hay diferencias entre las regiones en el mundo,  también existen diferencias entre el tipo de homicidios entre hombres y mujeres. Las cifras señalan que el 79 por ciento de las víctimas de homicidio son hombres que mueren a manos de desconocidos  o personas que no son parte de su circulo familiar o cercano, así las cosas existe una masculinización del homicidio; sin embargo, se hace presente una problemática de género mayor porque en el caso de las mujeres ocurre que son víctimas de violencia letal en sus contextos familiares y de pareja (UNODC). Quienes deberían acompañar, proteger y cuidar a las mujeres que son sus parejas, familiares y conocidos más cercanos, son precisamente quienes las asesinan.  

Por otra parte, en el año 2017 la Organización Mundial de la Salud presentó la Estadística Mundial de la Salud 2017, en Ginebra, Suiza. El estudio se elaboró con las bases de datos de 194 países correspondientes al año 2015, y aporta conclusiones sustanciales para conocer la dinámica de los casi 500 mil homicidios que se comenten en el mundo cada año, a saber: a) las tasas de homicidios en América Latina son más elevadas que en otras regiones; b) un cuarto de los homicidios del mundo ocurre en América que sólo alberga el 10 % de la población mundial”; c) En México el promedio de muertes por homicidio es de 19 víctimas por cada 100 mil habitantes cuando el promedio mundial es seis; d) Honduras tiene el mayor número de asesinados con 85.7; d) en la región de las Américas (33 países) 26 tienen más de siete muertos por cada cien mil habitantes; e)  la región de las Américas supera en muertes a la Región del Mediterráneo Oriental, donde las naciones con más muertos por cada cien mil habitantes son: Afganistán con siete; Qatar, con 8.1; Pakistán, con 9.3 e Iraq, con 12.7; y f) En los casos de Siria, Kuwait y Libia, donde desafortunadamente se viven conflictos armados violentos el registro es de 2.5 homicidios, debido a que existe otra categoría donde se cuantifican los muertos por esa causa, en la cual no aparece México.

Por otra parte, el Instituto para la Métrica y Evaluación Sanitaria (IHME por sus siglas en inglés) señala que el mayor porcentaje de homicidios cometidos en América se realiza con armas de fuego porque representa el 66 por ciento de todos los casos, seguido de armas punzocortantes con 17 por ciento y el envenenamiento también con el 17 por ciento de los casos. A nivel mundial también se mantiene la preeminencia de las armas de fuego sobre otros medios porque se usan en un 41 por ciento de todos los casos de homicidios. En el caso de América, el homicidio está masculinizado y se mata de manera en un alto porcentaje con armas de fuego, que por cierto nuestros vecinos del Norte venden al mayoreo y permiten su paso hacia México también al mayoreo, para luego reclamar que hay muertes y violencia señalando a personas migrantes y marginadas como responsables y no a las empresas que producen armas y deben sus ingresos a la tragedia colectiva.

La investigadora Maritel Yanes explica en su trabajo “Estudio del homicidio en México durante la primera década del siglo XXI” que la evolución del homicidio entre el año 2008 y el año 2011 coloca a México entre los países más violentos de la región. Vivimos en la región más violenta del planeta, los asesinados son hombres en un porcentaje superior al 70 por ciento, los matan en un porcentaje del 66 por ciento con armas de fuego, y en su mayoría son jóvenes.

La violencia y el homicidio, se vinculan a diversos factores que van desde entornos sociales donde predomina la violencia, hasta una cultura primigenia de lo masculino ligada a la superioridad y la dominancia irracional, pasando por lógicas culturales donde el crimen se explica a sí mismo como forma de realización personal, familiar y comunitaria; el lucro y la violencia como modos de vida; la falta de expectativas y oportunidades laborales;  las problemáticas que se suscitan con la delincuencia tras episodios de conflictos armados al interior de las naciones o entre las naciones; y la corrupción y debilidad institucional asociada a la dinámica delictiva.

(En el próximo número esta columna abordará el tema del homicidio en México).

CONTACTO:

jorgealumbrerascastro@gmail.com