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Independencia y Seguridad Nacional – Jorge A. Lumbreras Castro

  • Jorge A. Lumbreras Castro

Las mexicanas y los mexicanos celebramos nuestras fiestas patrias, recordamos el año de 1810 en que inició la Revolución de Independencia, una Guerra de la entonces Nueva España contra el yugo español done tuvieron que pasar 11 años de enfrentamientos militares, políticos, sociales, culturales y religiosos para México emergiera entre las naciones libres y soberanas del mundo.

Celebramos que los 129 millones de personas que vivimos en el país más bonito del mundo tenemos un suelo que pisar, el cual se extiende por casi dos millones de kilómetros cuadrados con los más diversos climas, paisajes y patrimonios naturales, y bioculturales; celebramos que tenemos autodeterminación y así la capacidad de decidir cómo queremos vivir; celebramos que tenemos independencia y por tanto una forma de gobierno propia sin que otros países puedan dictarnos qué hacer y cómo hacerlo; celebramos la independencia y con ello la potestad de gobernarnos a nosotros mismos, de decidir nuestro presente y futuro sin dar tributos y sin rendir pleitesía a lábaros de otras tierras; y celebramos la soberanía nacional, donde el poder recae en el pueblo que ordena mediante las leyes nuestra convivencia, nuestros derechos y nuestras obligaciones.

En estas fechas y en todo momento, debe recordarse que la ciudadanía es la depositaria del poder original de la soberanía nacional, que en el pueblo residen las aspiraciones nacionales, y que sólo el pueblo puede decidir quién ha de gobernarlo. Nuestra nación es única e indivisible así lo establece la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos donde se plasmas los objetivos nacionales; México es una nación de naciones, y es al mismo tiempo una sola nación. Compartimos un pasado común que nos hace lo que somos; el “nosotros” nacional es complejo y diverso, y en ese “nosotros” tienen cabida la diversidad, la pluralidad, y la heterogeneidad que nos define como país.

México es una potencia cultural, un motor de la economía global, un escenario estratégico de una de las regiones más dinámicas del mundo, una potencia media emergente donde se nos reconoce como un actor global responsable en el concierto de las naciones, un país fundador de organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidades (ONU) y las Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros nos menos relevantes; México tiene una relación privilegiada con América del Norte; y compartimos con los E.U.A. la frontera más grande, dinámica y activa de todo el planeta; y somos también la onceava economía mundial, de ese tamaño es México, y estamos de pie.

Somos herederos de culturas vivas y actuantes que están en el vértice de lo que nos identifica en el todo nacional. En México existen, viven y recrean más de 62 grupos etnolingüísticos distintos con sus propias lenguas y tradiciones, grupos que conservan prácticas culturales y representaciones de sus formas de vida ancestrales. En México vivimos casi 130 millones de personas, tenemos un acceso a la salud que llega al 98 por ciento del total de la población, tenemos un sistema educativo nacional público al que asisten mas de 30 millones de estudiantes, y tenemos infraestructuras sociales que representan la suma de varios países de América Latina juntos. México es una gran nación, grande por su gente, por sus tradiciones, su gastronomía, sus culturas, su música y desde luego por una ciudadanía capaz de reconocerse como parte de una nación generosa.

Aunque los agoreros de la denigración nacional se erijan como ídolos de intereses impronunciables, México es grande. Se enfrentan problemas estructurales en materia de desigualdad y marginación social, de distribución del ingreso, de seguridad pública y nacional, y en materia de corrupción; todo eso es cierto, pero también lo es que los mexicanos hemos sabido enfrentar problemas de honda envergadura a lo largo de nuestra historia.

Hoy la responsabilidad para las fuerzas políticas, y para cada persona y colectivo, es mayor y convoca a construir las coordenadas de la unidad, de la fortaleza y de

la capacidad para edificar nuevos moldes de acuerdo y racionalidad política. Lo mejor de nuestras corrientes y tradiciones políticas están vigentes y si bien en algunos campos no podrían coincidir, lo cierto es que sí lo han hecho y lo hacen en temas decisivos como son los casos de nuestro derecho a perseverar como nación, de nuestra capacidad de construir unidad frente a la adversidad, y de nuestra fortaleza para superar los obstáculos que la obra humana o de la naturaleza pudiera plantearnos.

México enfrenta retos en materia comercial con el país el que le vendemos ocho de cada diez cosas que exportamos; enfrenta una lucha contra la delincuencia organizada nacional y trasnacional que requiere leyes renovadas en seguridad nacional y seguridad interior; enfrenta los efectos de los recientes sismos que reclaman cooperación y suma de los actores sociales y políticos en Oaxaca y Chiapas, y enfrenta ejes de corrupción que es necesario desterrar de la administración pública y de la política.

La lealtad, entrega y resultados de la Secretaría de Marina Armada de México y de la Secretaría de Defensa Nacional en decisivos problemas resalta por su capacidad para realizar múltiples misiones con recursos limitados, ahí están marinos y soldados que trabajan al lado de quienes más lo necesitan, ahí están mujeres y hombres como cualquiera de nosotros que tienen padres, hijos, esposas, y esposos arriesgando todo por servirnos hasta el máximo sacrificio; y como lo han señalado altos mandos del Ejército y la Marina Armada de México, se requiere la participación de todos, de “jalar parejo”, tenemos con qué hacerlo.

Desde las Fuerzas Armadas, la institución con mayor credibilidad y confianza en México se rechazan los discursos que buscan la división, y reconocen el trabajo conjunto de civiles y militares en los retos que enfrentamos; México no es un panegírico social, político o económico en la segunda década del Siglo XXI, pero tampoco es un Estado fallido, ni una nación sin rumbo, ni tampoco vivimos una crisis generalizada como lo difunden de manera interesada actores externos y

algunos internos, no nos confundamos México es una potencia global intermedia, México es una nación de naciones orgullosa de su pasado, capaz de construir para el presente y el futuro, y de inagotables fuentes éticas y morales que pueden enfrentar cualquier desafío. México es grande, y la mayoría de su ciudadanía es gente de trabajo, generosa, honesta y orgullosa de su ser nacional. Le cuadre a quien le cuadre.

Para contacto:

jorgealumbrerascastro@gmail.com


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