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La trata de personas: el Estado contra la esclavitud moderna

  • Jorge A. Lumbreras Castro

Cada año, 50,000 mujeres, niñas y niños son víctima de la trata en Estados Unidos

(Agencia Central de Inteligencia -CIA- de los Estados Unidos)

La delincuencia trasnacional somete cada año a decenas de miles de personas en México y en el mundo al delito más atroz: la trata de personas. A niñas, niños, mujeres y hombres se les engaña, vende y somete a situaciones de explotación: sexual, servidumbre, laboral o de extracción de órganos y esclavitud. Es el mundo en que a las personas contra su voluntad, mediante amenaza o secuestro, se les trata como mercancías, se les priva de todo derecho, y son víctimas de múltiples delitos al mismo tiempo. La Oficina contra las Drogas y el Delito de las ONU estima en 2.5 millones a las personas víctimas de trata, se calcula que por cada víctima que se identifica existen 20 más sin identificar. La mitad de las víctimas de trata son menores de 18 años (UNODC 2009); y de 15 a 20 por ciento de las víctimas son niños. En su Reporte Global 2009 calcula que las dos terceras partes de las víctimas detectadas por las autoridades son mujeres, el 79 por ciento de ellas sometidas a explotación sexual seguido por un 18 por ciento de casos con fines de explotación laboral, trabajos o servicios forzados.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) señala lo siguiente en el documento La Trata de Personas del año 2012: “La trata de personas se presenta cuando una persona promueve, solicita, ofrece, facilita, consigue, traslada, entrega o recibe para sí o para un tercero, a una persona, por medio de la violencia física o moral, el engaño o el abuso de poder, para someterla a explotación sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, servidumbre, o a la extirpación de un órgano, tejido o sus componentes”.    

Los ámbitos en que se utilizan a las víctimas de trata son:  prostitución forzada, explotación sexual comercial infantil, pornografía, turismo sexual, relaciones sexuales por pago, agencias matrimoniales, embarazos forzados, servicio doméstico; explotación laboral en fábricas, maquiladoras, trabajo agrícola; y alquiler de vientres. También se les utiliza para cometer robos y vender drogas y armas, para la  sustracción sin consentimiento o bajo cohersión de sus órganos, tejidos o sus componentes, y para la esclavitud donde la víctima se le trata como un objeto que se puede intercambiar, vender o comprar.

México suscribió desde inicios del siglo XX acuerdos internacionales que hacen referencia de forma directa o indirecta a esta materia. El vocablo “trata de personas” se utilizó por primera vez en el año 2000 para definir las conductas, medios y fines de un tipo de explotación humana que constituye una forma moderna de esclavitud. En Palermo se suscribió la  “Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional” y tres Protocolos, entre éstos el “Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños” con el objetivo de prevenir y combatir la trata de personas a nivel mundial, proteger y ayudar a las víctimas, y promover la cooperación entre los Estados partes; se definen conductas, medios y fines de la explotación, el ámbito de aplicación, la penalización, así como la obligatoriedad de los Estados parte para implementar medidas legislativas, a efecto de tipificar el delito de trata de personas en sus legislaciones, con énfasis en la asistencia, protección a las víctimas y los medios de cooperación internacionales para prevenir e intercambiar información para combatir el delito de manera integral.

En México, Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos, integra de manera sistemática, lógica y ordenada este delito, que se publicó  en el año 2012 en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Esta Ley y los diferentes procesos de cambio institucional que genera son necesarios. La CNDH, señaló que México tiene una clasificación alta como país de origen, tránsito y destino de trata de personas porque está entre los primeros 28 países del mundo.  

Diferentes estudios muestran que en las 100 ciudades más importantes del país hay trata de personas, y que la mayoría fue víctima en cuatro entidades: Chiapas, Tabasco, Veracruz y Quintana Roo, que representaron el 80% de los casos. En Chiapas se identificaron 13 municipios en que se ejerce la explotación, donde destacan: Tuxtla Gutiérrez y Tapachula; le siguen las ciudades de Villahermosa, Tabasco; Veracruz y Jalapa en el estado de Veracruz; y Cancún, en Quintana Roo, como los sitios en que más se cometió la explotación de las víctimas.  

Un reporte de End Child Prostitution Child Pornography and Trafficking of Children for Sexual Purposes (ECPAT), del año 2006 asignó a México el segundo lugar mundial en producción de material pornográfico con participación de menores de edad: la explotación sexual ocurre en esos sitios, ligados a delitos como corrupción, tráfico de personas, tráfico de armas, secuestro, lenocinio, explotación laboral, y extorsión. También es el segundo país que más víctimas de trata provee a E.U., principal destino de personas en situación de trata con cualquier fin. “Cifras oficiales consideran que anualmente entre 14,500 y 17,500 personas entran a ese país (EU) como víctimas de trata. El primer lugar lo ocupan personas provenientes del sureste asiático con cerca de 7000 víctimas, el segundo los países latinoamericanos con alrededor de 5,500 personas, sin embargo, cuando se habla de trata de personas para fines sexuales la cifra que menciona el propio Departamento de Estado de Estados Unidos es devastadora: entre 45,000 y 50,000 mujeres, niñas y niños son explotados/as anualmente en la industria sexual de ese país”  (Trata de Personas. Aspectos Básicos,  OEA, CIM, INMUJERES, INM, 2006).

E.U. es un lugar peligroso para las mujeres, niñas y niños vulnerables del mundo.

Las víctimas de trata enfrentan condiciones de marginación en “363 municipios donde la población, en especial las mujeres, viven en condiciones de alta vulnerabilidad a la trata de personas y 464 municipios donde ésta es media”, de acuerdo al Diagnóstico Nacional sobre la Situación de Trata de Personas  en México de UNODC del año 2013.  De ahí la importancia de las políticas de prevención social del delito, y la necesidad de generar expectativas, empleos reales y remunerados, pero sobre todo hace falta que el Estado mexicano, y con ello los gobiernos estatales de por lo menos diez entidades del país, asuman que hoy el delito que más agravia a la sociedad es la trata de personas y que se requieren acciones para enfrentar una esclavitud que sólo es posible debido a la corrupción, indiferencia, baja eficacia y colusión de las autoridades.

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