imagotipo

“Rechazo tus acciones, no a ti como persona”

  • ALejandra Pimentel

¿Te resulta familiar la siguiente frase?: “Rechazo tus acciones, pero no a ti como persona”. Yo recién lo escuché en una conversación, aunque ha sido un concepto con el que me he topado a lo largo de mi vida.

Es por esta razón, que me he decidido a escribir brevemente sobre el tema, pues los conceptos son importantes, ya que sobre ellos edificamos nuestra vida y la vida social.

Voy a hacerte un par de preguntas: ¿podemos separar a las personas de sus acciones?, o más bien la realidad es que ¿nuestras acciones manifiestan el tipo de personas que somos?

Pensemos en cualquier árbol frutal, podemos determinar el tipo de árbol por el fruto que produce, porque sabemos que es el árbol que produce el fruto y que el fruto no se da solo, entonces entendemos que no se pueden separar, que el árbol produce el fruto y que este es el orden aquí y en China.

Este mismo principio se aplica al comportamiento humano, las personas funcionamos en una unidad, no fraccionadamente, es decir, nuestros pensamientos, emociones y acciones trabajan en conjunto no de manera aislada, por ejemplo, cuando somos impactados con una buena o mala noticia, la información entra a nuestra mente y nuestra emoción y actitud del cuerpo se ven afectadas.

Comprendo que las personas cuando dicen: “rechazo tus acciones, pero no a ti como persona”, es una manera para decir: “no estoy de acuerdo con tus acciones” o “repruebo tu comportamiento”, pero que de alguna manera la afinidad como seres humanos sigue ahí, y con ello la esperanza de una modificación a ese mal comportamiento.

Pero precisamente para lograr de manera efectiva la modificación al comportamiento, es necesario una comprensión adecuada de la unidad como hemos sido diseñados, pues una visión que ve al ser humano fraccionado, creyendo que la perspectiva que uno elige para la vida no afecta nuestras emociones y nuestro comportamiento, nos ha mantenido en un ciclo repetitivo de los mismos problemas en la conducta humana y por ende los mismos problemas sociales.

Por eso necesitamos un mejor entendimiento del diseño del ser humano sobre el cual el hombre no ha dado las respuestas acertadas, y la muestra de ello es que seguimos arrastrando los mismos problemas en el comportamiento humano, porque cuando se hace a un lado el manual de la vida, que es el documento bíblico, entonces, nos cerramos a la visión completa y correcta del diseño del hombre y su cultura.

 

“Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno” (1 Tesalonicenses 5:23a DHH)