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Seguridad Nacional y delincuencia trasnacional

  • Jorge A. Lumbreras Castro

Desde hace más de 15 años el sistema de seguridad nacional de nuestro país sabe que existe una relación entre seguridad nacional, delincuencia trasnacional y consumo de drogas en los Estados Unidos, la cual básicamente se plantea en términos de las presiones para controlar la producción y trasiego de diferentes drogas hacia ese país. México ha recibido presiones para invertir más en políticas, operativos y acciones contra la delincuencia organizada, bajo un despliegue centrado en la acción de nuestras fuerzas armadas que supone una alta inversión pública, asimismo ha experimentado presiones para establecer estrategias extensas y cada vez más efectivas contra este flagelo.

La delincuencia trasnacional debido a factores como: tráfico de armas, narcotráfico y lavado de dinero, permeó a sociedades y a Estados de todo el mundo, entre estos a nuestro país, por ello es el principal antagonismo a la seguridad pública, a la seguridad interior y a la seguridad nacional de México.  Este antagonismo se agudizó en México por factores como: amplitud y porosidad de  las fronteras norte y sur; inconsistencias y franco atraso en los sistemas económico, jurídico y fiscal; impunidad en los sistemas de procuración e impartición de justicia; y presencia de grupos armados al margen de la ley.

El problema de la delincuencia organizada es un factor de tensión permanente con los E.U. que en los últimos años generó mecanismos de cooperación y de creciente presencia de los organismos de inteligencia de ese país en México, lo cual a su vez genera el rechazo de diferentes actores y grupos. Sin embargo, resulta paradójico que aun cuando México colabora en el marco de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), donde junto con E.U. y Canadá reconocen la naturaleza global de las organizaciones criminales dedicadas en particular al tráfico de drogas, personas, armas y lavado de dinero,  y que nuestro país colabora en el marco de la Iniciativa Mérida, en la lógica de interactúar con el sistema de seguridad nacional de E.U., el problema creció, debido entre otros, a los siguientes factores:

  1. Falta de una cooperación efectiva y con mayor nivel de compromiso de los Estados Unidos.
  2.  Las facilidades que el tráfico de armas, el narcotráfico y el lavado de dinero como elementos centrales de la delincuencia organizada trasnacional encuentran en los E.U., factores que se constituyen en una interferencia a la seguridad nacional de México y a la vez generen tensiones permanentes con E.U.    
  3. La venta de armas en cientos de armerías ubicadas en la frontera norte, su paso hacia méxico, el lavado de dinero, y el alto consumo de drogas en los Estados Unidos fortalecen el poder del crimen organizado.
  4. Los recursos provenientes del narcotráfico son parte de la economía de los E.U. sin que se presenten acciones de envergadura para su control.
  5. Fortalecimiento de las capacidades financieras, logísticas y organizacionales de la delincuencia trasnacional, en especial su infiltración al sistema financiero.

México se ubica por su posición geográfica y estratégica en la esfera de interés y desempeño de las organizaciones criminales, por lo que se trata de un antagonismo a la seguridad nacional actual y latente. Por ello, se considera que en el campo de la política exterior el riesgo para la seguridad y el desarrollo nacionales es creciente debido a que las operaciones de la delincuencia organizada involucran a los E.U., lo que incrementa la presión a nuestro país para la presencia de sus agencias de inteligencia; por cierto que algunos de sus elementos ya deambulan por ahí, distantes de sus centros de decisión y sin saber bien qué pasa en México, tal y como se evidenció con la exposición pública de algunas de sus comunicaciones.  

Esta serie de elementos llevó a generar dos preocupaciones desde hace años: 1. Que de manera encubierta los E.U., presionen para envíar tropas a México. 2. Que en un escenario catastrófico lo hagan de manera directa.  Las filtraciones de los dichos del presidente de los E.U. en este rubro sólo llevaron a confirmar la preocupación, así como las recientes declaraciones de un senador de ese país. De ahí la respuesta categórica del presidente de los Estados Unidos Mexicanos en el sentido de que no se permitirá la presencia de tropas extranjeras.

Un factor más que estará en la agenda de algunos decisores de E.U. es que según una estimación del diario The New York Times, con datos preliminares, 2016 podría registrar el mayor incremento en el número de muertes por sobredosis registrado, con al menos 59 mil. Las muertes por sobredosis estarían alcanzando niveles históricos. Un reporte de los E.U. titulado Abuso de sustancias: lo que realmente funciona, señala que la tasa de mortalidad por sobredosis entre las personas de 12 a 25 años de edad aumentó a nivel nacional. Mientras que, entre 1999 y 2001, el número era de 3.1 muertes por cada 100,000 jóvenes, entre el 2011 y el 2013, la cifra es de 7.3 muertes por cada 100,000 jóvenes.

El uso de los opiáceos y de nuevas y potentes drogas están en la base de esta mortalidad. En este punto habría de considerarse lo siguiente: a) incremento de los consumidores de heroína; b) un mayor número de consumidores de las sustancias denominadas fentanilo  y carfentanilo; c) incremento de la producción, destrucción e incautación de amapola y goma de opio en México.  

Así las cosas, el Jefe del Comando Norte, William Gortney, se aprestó a solicitar mayor cooperación de México. “Necesitamos esperar más del gobierno mexicano y todas sus agencias”, señaló al comparecer ante el Comité de Servicios Armados del Senado, cuyo presidente, el senador John McCain, le pidió enumerar las acciones necesarias para reducir la llegada de heroína al país.  Como se aprecia, el antagonismo está presente, sus efectos son ostensibles en las vidas que ha cobrado en México y ha significado un enorme recurso público. Por ello, convendría que entre la lista de las cosas que entregue Gortney a McCain, estén: controlar el flujo de drogas que llega de otros países a los E.U. en especial, la que se produce en Medio Oriente; controlar el lavado de dinero en E.U.; confrontar la economía del narcotráfico en su propio país;  y evitar el paso de armas a México. Finalmente, dejar de amagar a un país amigo debido a las adicciones de sus ciudadanos, a sus políticas internas prohibicionistas y al fracaso de sus estrategias de prevención de adicciones.  

Contacto con el autor en:

jorgealumbrerascastro@gmail.com