/ domingo 12 de mayo de 2024

La migración a Estados Unidos ya no es sólo “Made in México”

Columna: Historias del Estado Número 33. (No. 63)


Si analizamos a profundidad los números, podremos ver que la migración en América está sufriendo una “globalización continental”. Me explico: El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS por sus siglas en inglés) estima que el 40% de las personas que cruzan la frontera entre Estados Unidos y México provienen de países distintos al nuestro (Guatemala, Honduras y el Salvador, por ejemplo). Por su parte, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reporta que en los últimos años se ha triplicado el número de personas que recorren la “Región del Darién” (la selva que separa a Colombia y Panamá), y que se trata de migrantes de al menos 50 nacionalidades. Y ni qué decir del éxodo cubano de aproximadamente 80 mil personas que tocan las puertas estadounidenses, según estimaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.


En otras palabras, la migración en Norteamérica ya no es un tema que lleve la etiqueta Made in México, ahora es un río de ilusiones, temores, éxitos y fracasos que recorre las principales arterias de nuestro continente para desembocar, en la mayoría de los casos, en Estados Unidos. Ahora mismo, si revisamos los principales noticieros podemos ver que a diario grupos muy numerosos de personasextranjeras intentan transitar por territorio mexicano para hacer fila en Tijuana, Mexicali o Nuevo Laredo e intentar cruzar la frontera. Otro detalle que no debemos dejar de lado, es que muchas de estas caravanas están conformadasprincipalmente por familias y niños de otros países como Venezuela, Nicaragua, Cuba, El Salvador y Honduras.


No sabemos si todas estas personas lograrán llegar a su destino, lo que sí podemos esperar es que, en el mejor de los casos, quienes crucen la frontera norte, terminarán siendo migrantes indocumentados y, desafortunadamente, su recibimiento no será con los brazos abiertos. No olvidemos que en una de sus visitas a Centroamérica Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, fue muy clara: “No vengan. No vengan”, dijo desde Guatemala a quienes pretendieran partir rumbo a la Unión Americana. Esta “invitación” hubiera sido el pan de cada día en los tiempos de Donald Trump, pero viniendo de la mano derecha de Biden, nos deja claro porqué no es tan popular entre los latinos.


En este contexto, según algunos especialistas, como Tonatiuh Guillén López, ex titular del Instituto Nacional de Migración”, el panorama no luce nada alentador. “Nos encontramos así entre tiempos muy críticos, con movimientos de personas en escala gigante, confrontados con políticas migratorias rudas y militarizadas (la mexicana) enfocadas hacia la contención y expulsión, sin desconocer que al lado están algunas medidas –insuficientes—de inclusión promovidas por el gobierno de J. Biden”, enfatiza Tonatiuh.


Como hemos visto, la migración a Estados Unidos se ha reconfigurado. Hoy, ya no son sólo Lupitas o Pedros de origen mexicano quienes buscan el sueño americano; actualmente, muchas Yajairas o Santiagos de origen venezolano, haitiano o salvadoreño también intentan cruzar la frontera para mejorar su calidad de vida. ¿Será que Biden, Trump, Claudia y Xóchitl tengan en mente soluciones para la nueva era de la migración en nuestro continente? Por el bien de todos, esperemos que sí.


Juan Hernández

Analista de temas de migración

Facebook: @Juan Hernandez

Twitter: @JuanHernandezS

Instagram: dr.juanhernandez



Columna: Historias del Estado Número 33. (No. 63)


Si analizamos a profundidad los números, podremos ver que la migración en América está sufriendo una “globalización continental”. Me explico: El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS por sus siglas en inglés) estima que el 40% de las personas que cruzan la frontera entre Estados Unidos y México provienen de países distintos al nuestro (Guatemala, Honduras y el Salvador, por ejemplo). Por su parte, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reporta que en los últimos años se ha triplicado el número de personas que recorren la “Región del Darién” (la selva que separa a Colombia y Panamá), y que se trata de migrantes de al menos 50 nacionalidades. Y ni qué decir del éxodo cubano de aproximadamente 80 mil personas que tocan las puertas estadounidenses, según estimaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.


En otras palabras, la migración en Norteamérica ya no es un tema que lleve la etiqueta Made in México, ahora es un río de ilusiones, temores, éxitos y fracasos que recorre las principales arterias de nuestro continente para desembocar, en la mayoría de los casos, en Estados Unidos. Ahora mismo, si revisamos los principales noticieros podemos ver que a diario grupos muy numerosos de personasextranjeras intentan transitar por territorio mexicano para hacer fila en Tijuana, Mexicali o Nuevo Laredo e intentar cruzar la frontera. Otro detalle que no debemos dejar de lado, es que muchas de estas caravanas están conformadasprincipalmente por familias y niños de otros países como Venezuela, Nicaragua, Cuba, El Salvador y Honduras.


No sabemos si todas estas personas lograrán llegar a su destino, lo que sí podemos esperar es que, en el mejor de los casos, quienes crucen la frontera norte, terminarán siendo migrantes indocumentados y, desafortunadamente, su recibimiento no será con los brazos abiertos. No olvidemos que en una de sus visitas a Centroamérica Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, fue muy clara: “No vengan. No vengan”, dijo desde Guatemala a quienes pretendieran partir rumbo a la Unión Americana. Esta “invitación” hubiera sido el pan de cada día en los tiempos de Donald Trump, pero viniendo de la mano derecha de Biden, nos deja claro porqué no es tan popular entre los latinos.


En este contexto, según algunos especialistas, como Tonatiuh Guillén López, ex titular del Instituto Nacional de Migración”, el panorama no luce nada alentador. “Nos encontramos así entre tiempos muy críticos, con movimientos de personas en escala gigante, confrontados con políticas migratorias rudas y militarizadas (la mexicana) enfocadas hacia la contención y expulsión, sin desconocer que al lado están algunas medidas –insuficientes—de inclusión promovidas por el gobierno de J. Biden”, enfatiza Tonatiuh.


Como hemos visto, la migración a Estados Unidos se ha reconfigurado. Hoy, ya no son sólo Lupitas o Pedros de origen mexicano quienes buscan el sueño americano; actualmente, muchas Yajairas o Santiagos de origen venezolano, haitiano o salvadoreño también intentan cruzar la frontera para mejorar su calidad de vida. ¿Será que Biden, Trump, Claudia y Xóchitl tengan en mente soluciones para la nueva era de la migración en nuestro continente? Por el bien de todos, esperemos que sí.


Juan Hernández

Analista de temas de migración

Facebook: @Juan Hernandez

Twitter: @JuanHernandezS

Instagram: dr.juanhernandez



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